La música de todos los tiempos, las entrevistas y conciertos que fueron, son y serán. Los magnos conciertos en México y el mundo. ¡Bienvendidos al concierto...!
Al iniciar la crónica del concierto de Creedence Clearwater Revisited en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, me pregunto: Cómo no dejar de mencionar las sensaciones, sonrisas y el ánimo que las personas manifestaron esa noche. Cómo describir las lagrimas que algunos de los presentes derramaron al escuchar cierta rola, el poder transmitir a ustedes, sin exageración, esos aspectos representativos de un público que sabe corresponder y reconocer el trabajo de los músicos que en esta ocasión estaban arriba del escenario.
Una banda musical, que de alguna u otra forma, marcó un estilo de vida, a una generación sesentera y setentera mexicana, que no dejó de cantar y bailar cada uno de los temas que estos californianos interpretaban, e increíble, en el recinto también se observaba a una gran cantidad de chavos, que no precisamente fueron a acompañar a sus padres, y quienes también manifestaban la misma emisión y euforia.
¡Esa noche, sería la noche para el Sonido Creedence!
Born on The Bayou fue el inicio para emprender el viaje a la década de los 60, cuando la psicodelia se impuso, en ese momento, alguien del público dijo: “esos fueron los años maravillosos, del verano del amor, cuando decíamos; Peace and Love”.
El bajista Stu Cook, y el baterista Doug Clifford hacían sentir el sonido Creedence, como cuando estaban los hermanos Fogerty John y Tom (qpd).
Sin embargo, el trabajo del guitarrista Kurt Griffey, del veterano Steve "The Captain" Gunner y del guitarro y voz de John "Bulldog" Tristao, no desmerecía, conservaban el estilo de la banda, prevalecían las guitarras crujientes, con ritmos campestres y esos toques de blues rasposo, pesado y psicodélico que les caracterizaba. Pero que también, se escuchaba un sonido contemporáneo, con los solos de guitarra de Kurt Griffey.
“Suzie Q”, “Proud Mary”, “Trávelin Band”, "Lodi," "Have You Ever Seen The Rain?" "Down On The Corner," "Fortunate Son" y "Who'll Stop The Rain", entre muchos otros temas, resaltaron y fueron coreados por los de la vieja guardia y chavos entre 20 y 25 años.
Casi dos horas de concierto, con un solo encore que les hizo regresar al escenario, pero que a todos dejaba más que satisfechos. Con una comunicación estrecha entre público y músicos. Creedence dejó de manifiesto que cuando haces algo que te apasiona, no importa la edad, no importa el cascaron, importa lo que sientas por dentro y vaya que el baterista Doug Clifford, no se quedó con las ganas de manifestarlo: “Tengo 68 años y me siento de 25…”
El poder presenciar un concierto, de una legendaria y clásica banda de rock, es inmiscuirse en las emociones de estos dinosaurios (Stu Cook y Doug Clifford), ser parte de ellos, porque el provocarles una sonrisa, no fingida, te hace ser parte del momento, ser parte de una historia que ellos contarán a sus allegados, o a sus escribanos.
México ha sido el país que hace muchos años le dedicó a esta banda Californiana, una hora de programación, en una estación radiofónica setentera (Radio Capital) “La Hora Creedence”. Cuando se le mencionó a Stu Cook ese dato dijo: “Sé de eso, sé que los mexicanos aman nuestra música, que muchos crecieron con nuestras canciones, sabemos que una estación de radio en México nos dedicó una hora de su programación y para nosotros, este detalle, no tiene precio” finaliza preguntando: “¿tendrás alguna grabación de esas transmisiones?”… la historia continuará.
Dicha entrevista, la publicaremos más adelante, en otro capítulo de Concierto Hit…